Crítica de Porco Rosso por MrPenguin

Redactada: 2024-07-25
«Mejor cerdo que fascista». Icónica frase por la que será recordada una de las películas más diferentes en la carrera de Hayao Miyazaki y, a su vez, lema de vida del que ya es uno de sus más singulares personajes: Marco Pagot —alias «Porco Rosso»—, un expiloto de combate transformado en cerdo cuyo incierto camino, marcado por su trágico pasado militar, pasa ahora por trabajar como cazarrecompensas en las agitadas aguas del Adriático. Era, en cierta manera, el vivo retrato de esa clase de galán taciturno de interminable gabardina, mirada melancólica y eterno cigarrillo —en clara referencia a Humphrey Bogart— para el que no hay causas imposibles. El último reducto de una Italia asolada por el creciente fascismo de principios del siglo XX y, de algún modo, el máximo exponente de ese espíritu soñador, envuelto incluso en cierto aura de romanticismo, del aviador que ansía la libertad por encima de todo. Puede que por su extraño aspecto —quizás una metafórica representación del efecto deshumanizador de la guerra— no fuera el héroe que el mundo esperaba, pero, sin lugar a dudas, sí el que necesitaba.

La película, fiel al carácter intrépido de nuestro protagonista, nos invita a una trepidante aventura que, pese al delicado período de entreguerras que sirve de contexto, nunca renuncia a su tono desenfadado ni a su condición de puro cine palomitero. Sigue apreciándose cierta pátina de sátira sociopolítica de fondo, pero siempre desde de la socarrona mirada de un Porco cuya inconfundible silueta, inseparablemente unida a la de su querida aeronave, se recorta contra las coloridas postales de esa vieja Italia que la deslumbrante animación de Studio Ghibli nos regala. Miyazaki, adoptando un tono más adulto que de costumbre, tomaba tan pintoresco escenario para realizar así su particular homenaje al mundo de la aviación —una de sus grandes pasiones— y, al mismo tiempo, lanzar un necesario alegato antibelicista en contra de la opresión y los totalitarismos. Quizás algún día podamos hablar de las guerras como meros y tristes recuerdos, pero, al menos hasta entonces, siempre podremos mirar al cielo y afirmar, sin temor a equivocación, que mejor ser cerdo que fascista.
Guion
0 ✮
Banda sonora
0 ✮
Interpretación
0 ✮
Efectos
0 ✮
Ritmo
0 ✮
Entretenimiento
0 ✮
Complejidad
0 ✮
Sentimiento
0 ✮
Duracion
0 ✮
Credibilidad
0 ✮
Fotografía
0 ✮
Dirección
0 ✮

Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

Todavía no hay comentarios