Crítica de Paquidermo por El9Pasajero
Impera el rojo Bergman entre tartas de fresa y maletas para compartir con los abuelos unas vacaciones.
El aclarador crujido de la madera y el fundirse entre el papel de las paredes son un juego de caza en el territorio del gran cazador. Que muestra sus trofeos con total impunidad.
Mientras, fuera, nuestra adorable niña juega a pescar ranas aplastadas y fundirse de nuevo entre aguas apaciguadoras.
Pero todo cuento llega su fin y el de este, estaba destinado a fundirnos a todos.
Es una delicia ver como está lleno de detalles que hacen que sobren las palabras para explicarnos lo inconcebible.
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