Crítica de ¡Olvídate de mí! por BlackSwan
La narrativa fragmentada, casi caótica, no está ahí para lucirse, sino para reflejar cómo funcionan los recuerdos cuando se mezclan con emociones. A ratos confunde, sí, pero también se siente honesta. Las relaciones no son lineales, y la memoria tampoco. Hay algo muy real en ese intento desesperado de huir del sufrimiento sin entender que, al hacerlo, también se pierde lo bueno.
Las interpretaciones sostienen todo el peso emocional sin necesidad de exagerar. Los personajes no son ideales ni especialmente admirables, pero resultan cercanos, reconocibles, incluso incómodos. Y eso es precisamente lo que hace que conecte.
Debajo de su tono extraño y algo melancólico, late una pregunta que incomoda: si pudiéramos olvidar selectivamente, ¿seguiríamos siendo nosotros? La película no da respuestas fáciles, y quizá por eso se queda rondando en la cabeza durante días. No por lo que cuenta, sino por lo que remueve.
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