Redactada: 2026-04-11
Trick or Treat, o Muerte a 33 r.p.m. como se la conoce en España, en referencia a la velocidad a la que se grababan los LPs, es una comedia de terror/sobrenatural con muchas dosis de Heavy Metal.

Eddie (Marc Price) es el típico chico Heavy del instituto al que le hacen bullying. Su ídolo es Sammi Curr, una estrella del rock que estudió en su mismo instituto y al que le escribe cartas contándole sus problemas. Una noche, tras asistir a una comisión contra el heavy, considerado satánico y corruptor de jóvenes (algo que años después haría la mujer de Al Gore contra los Judas Priest o Dee Snider de Twisted Sister entre otros) Sammi muere en un incendio. Esto deja tocado a Eddie, pero al acudir a la emisora de radio de su ciudad, descubre que existe un último disco póstumo. Lo que no sabe es que el espíritu de Sammi habita en él y que, al reproducirlo al revés (topicazo al canto), desata su lado más vengativo contra todo el que pone su música en el coche, walkman o donde sea.

Una trama así de loca solo podía darse en los 80. La película tiene todos los clichés de la época: baile de Halloween, peinados imposibles, adolescentes de treinta años, algún desnudo gratuito y efectos especiales de rayos láser azulados. Aun así, tiene momentos bastante conseguidos, especialmente toda la escena del baile, que es probablemente lo mejor de la película. Además, Tony Fields como Sammi Curr tiene una presencia brutal, con ese aire entre Alice Cooper y Blackie Lawless de WASP.

A ver, es malilla, pero tiene su encanto. Además, tiene pequeños cameos de Ozzy Osbourne y Gene Simmons, y una banda sonora bastante buena a cargo del grupo inglés de hard rock, Fastway, por lo que para mi me basta para aprobarla.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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