Crítica de Mi bella dama por gjulo
No es difícil caer bajo el hechizo de este musical y, a pesar de sus 170 minutos de duración, nunca hay un momento de aburrimiento al dejarse llevar por el encanto de la divina Audrey Hepburn. Es un verdadero placer seguir su evolución de florista a “dama”, con Rex Harrison apoyándola magistralmente en el papel de un profesor de fonética gruñón, solterón y misógino, el dúo es alquímico.
Además de estos dos personajes, notablemente dirigidos por Cukor, las canciones y los números musicales hacen que sea fácil dejarse transportar a este mundo. La reconstrucción en estudio es impecable, y My Fair Lady también nos permite admirar los hermosos decorados y el vestuario, al igual que la apariencia de Audrey Hepburn (que utilizó no menos de mil trajes, diecisiete modistas, veintiséis maquilladores, treinta y cinco peluqueros, telas y plumas de todo el mundo, pieles raras y joyas).
My Fair Lady resiste maravillosamente el paso del tiempo, y George Cukor ha producido una comedia grandiosa, encantadora e irresistible, con secuencias y canciones inolvidables, y dos actores en la cima de su carrera.
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