Crítica de Malos tiempos en El Royale por Sandris
La historia comienza in medias res, situándonos en un único emplazamiento en el que transcurrirá toda la acción de la película; el Hotel Royale. Como si de una obra de teatro se tratase. Estamos a finales de los años 60 y nos encontramos en un hotel en su ocaso que esconde tenebrosos secretos, pero no más que nuestros protagonistas. Siete personajes que guardan sus propios enigmas y que, finalmente, saldrán a la luz bien para redimirse o bien para hundirse con todo el peso de sus acciones. Para mayor disfrute, es mejor no añadir nada más de la trama, pues merece la pena dejarse sorprender por cada giro, sorpresa y detalle que este relato nos regala. Es imposible no notar las similitudes que presenta con ‘Los odiosos ocho’ de Tarantino, sobre todo en fondo y forma, donde la violencia y lo que no se dice son los auténticos reyes de este festival de cine negro. Un único escenario, secretos, armas y personajes tremendamente volátiles, ¿Qué podría salir mal?
Como contrapunto, evidenciar que ciertas historias de algunos personajes se quedan a medio gas y un poco de profundidad se hubiese agradecido, sin embargo, aquí se viene a ver tiros, gente chiflada y sangre a borbotones. Así que los milagros a Lourdes.
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