Crítica de La puerta mágica por Motxo
Es cierto que le falta desarrollo de los personajes, profundizar en la trama y crear algo más complejo, aún así, es una película que te sumerge en su mundo y te entretiene a lo largo de los minutos que dura.
En los primeros compases ya vemos que el protagonista, Paul Carpenter (Patrick Gibson) tiene algo especial, ya sea por la entrevista de trabajo como por la diferencia respecto al resto de la gente. El se mueve rápido, a trompicones y pidiendo perdón, mientras que el resto de la sociedad se mueve al unísono fijando su mirada en el teléfono móvil.
Algo que pintaba bien al inicio de la película era la estética uniforme en los distintos departamentos (pelirrojos, rubias, ...), desafortunadamente eso se diluye, y es una lástima porque visual y argumentalmente parecía muy interesante.
En cuanto a los actores y personajes los dos jóvenes, Patrick Gobson y Sophie Wilde me han parecido flojos, en cambio Sam Neil como Dennis Tanner y Chritoph Waltz interpretando dos personajes han estado sobresalientes. Por último, qué perturbador cuando se cuelan en el sueño de Paul, juegan con los miedos.
Para acabar, cuando han explicado un poco el funcionamiento de la empresa, esta me ha recordado a unas musas oficinistas, de estas que condicionan amores, ideas, creatividad...eso sí, musas oficinistas y que cobran por trabajo.
En resumen, una película resultona y recomendable, aunque es bien cierto que podrían haber explotado más este universo.
Posdata: Al descubrirse la puerta me he imaginado utilizándola, pensar a dónde iría y la paz que me traería.
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