Crítica de Kids Return por MrPenguin
Curiosamente, el director no abandona por completo ni su habitual temática sobre gángsters ni el peculiar estilo del humor que le lanzó a la fama con 'Humor amarillo', aunque dichos elementos dejan de ser pilares fundamentales en la trama para, en su lugar, pasar a equilibrar el tono de una historia que desprende pesimismo y esperanza a partes iguales. Esto es algo que también se aprecia en todo el apartado técnico y estético de la película, el cual no solo cuenta con una cuidadísima fotografía que logra plasmar el estado anímico de los personajes, sino también con la fantástica partitura de un Joe Hisaishi —compositor asiduo de Studio Ghibli— que aquí volvía a demostrar su gran talento para acompañar y realzar emociones. Un nostálgico retrato sobre el sentimiento de toda una generación, sobre las segundas oportunidades y sobre la dificultad para encontrar un lugar en el mundo con el que Kitano, dejando pasar algo de luz entre su crudeza habitual, nos recordaba que tropezarse y caer tan solo es el primer paso para volver a levantarse.
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