Redactada: 2026-03-22
¿Humanos cazando demonios? Nada parecía indicar que otra película más con dicha premisa, no especialmente innovadora ni original, fuera a convertirse en un auténtico éxito de masas, pero si algo ha demostrado ya 'K-pop Demon Hunters' es que no hay nada, ya sean entes malignos o récords de audiencia, a lo que no pueda hacer frente. Es quizás por eso que la película, más allá de haberse situado ya como la más vista en la historia del streaming, ha logrado trascender la propia barrera del k-pop, indudable catalizador de todo el fenómeno, hasta erigirse como un universal relato sobre la amistad, la importancia —y necesidad— de saber aceptarse a uno mismo y, por supuesto, el poder sanador que toda creación artística, siempre que sea capaz de despertar algo en nuestro interior, encierra consigo. La música entendida no solo como mero espectáculo, sino también como medio para verbalizar todo cuanto sentimos y forjar, en consecuencia, nuestra propia identidad. Como esa forma de catarsis personal con la que nuestras tres intrépidas protagonistas, todas ellas integrantes del grupo de k-pop HUNTR/X, tratan de proteger el mundo y salvaguardarlo, usando su voz como arma y catalizador emocional por igual, de los seres demoníacos que lo amenazan. Jamás pensé que llegaría a hacerme esta pregunta, pero... ¿podrá acaso el k-pop salvar toda nuestra realidad?

La respuesta, como no podía ser de otro modo, se va construyendo principalmente a golpe de ritmo; de melodías tan infecciosas y pegadizas como para enganchar a todos aquellos que, como el que escribe estas líneas, no teníamos ninguna afinidad previa con el género. Lejos de funcionar como simples interludios, los números musicales se integran en la propia narrativa del relato hasta volverse casi indistinguibles del mismo, acompañando el crecimiento personal de los personajes y dando forma a un conflicto que logra expresar tanto a través de la propias canciones, encabezadas por la ya archiconocida 'Golden', como, de igual modo, de sus vistosas y vertiginosas coreografías de acción. Espectáculo y emoción al servicio de una película donde absolutamente todo, desde sus geniales puntos de humor hasta la ocasional crítica hacia la industria de los idols, aunque tímida, acaba encajando a la perfección. Todo ello en apenas hora y media de puro disfrute audiovisual, tan directo como efectivo, que comienza atrayendo por el morbo de su propia viralidad y acaba atrapando por sus canciones, su explosiva animación y la fuerza de una historia que, aun sin haber inventado nada, ha logrado conquistarlo todo. Basta con ver que cada vez somos más, demonios o humanos, los que ya hemos sido cazados.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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