Y, como suele pasar en este tipo de películas donde toda la acción trancurre en un solo lugar, el manejo de la intriga es un aspecto clave que 'Exam', por suerte, logra aprobar sin problemas. Si que es cierto que en su tramo final opta por algunos giros que seguramente no convenzan a todo el mundo, pero tampoco es algo que empañe su adictiva propuesta ni el interesante análisis sociológico de sus protagonistas. Curiosamente, todos y cada uno de estos personajes no dejan de ser más que meros arquetipos andantes —ni siquiera usan nombres sino apodos descriptivos—, lo cual, aunque les resta profundidad, permite que la película pueda centrarse en representar una serie de perfiles muy específicos y, del mismo modo, explorar aspectos como la presión de grupo, la coacción o el poder. Un enfoque genial con una ejecución algo menos brillante, pero más que suficiente como para situar a 'Exam' como un entretenido y retorcido juego sobre los límites de la naturaleza humana, sobre la falta de ética empresarial y sobre lo frágil que puede llegar a ser nuestro código moral en según qué situaciones.
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