Crítica de Están vivos por MartaPD
El filme no oculta su mensaje crítico al capitalismo y a las diferencias de clase. Cuando John se pone las gafas la realidad adquiere un tono grisáceo de mensajes subliminales que les dicen constantemente que consuman, no cuestionen la autoridad, no piensen, vean la tele y obedezcan. Los alienígenas suelen ser personas de clase alta, ejecutivos, presentadores de televisión, policías... Mientras que el trabajador más de a pie y el pobre pertenece a la especie humana. De hecho, John está en la calle y al principio vemos como uno de sus compañeros de trabajo lo invita a que vaya a un asentamiento cercano en un descampado donde muches sintecho conviven en una especie de microsociedad al aire libre, con chabolas y comida comunitaria de una iglesia cercana. De vez en cuando se cuela algún mensaje de un "conspiranoico" que les dice que tienen que despertar porque cada vez hay más desigualdad, injusticia y pobreza mientras "ellos" se lucran. Bastante clarinete todo.
Quizás esta premisa es más jugosa que su posterior desarrollo, ya que termina siendo un especie de "yo contra el mundo" de John y su amigo Frank que se cuelan donde no deben y descubren todo el tinglado a tiro limpio. La suspensión de incredulidad se rompe cuando al final toda esta inmensa y poderosísima sociedad secreta de alienígenas termina a la vista de todo el mundo con la destrucción de una mierdita de antena de televisión a través de la que enviaban la señal que los tenía adormecidos (y que impedía que viesen su apariencia real). Un final un poco pim pam pum fuego y que me ha resultado muy apresurado y anticlimático.
En general está guay, los efectos especiales son escasos pero dan muy bien el pego (la apariencia de los alienígenas está bien), aunque seguramente peca mucho de ochentera en tono y trama. Por momentos es divertida y siempre parece ser muy consciente del mensaje de fondo que la articula. Una película de scifi un poco extravagante (porque es de Carpenter) pero muy cumplidora.
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