Crítica de Érase una vez... por gjulo
Entre un progresismo a veces hasta las cejas y un conservadurismo a veces nauseabundo que se pasan el tiempo enemistándose entre sí, nosotros en Palomitacas vamos a intentar, aunque sea de milagro, adoptar una postura comedida. En primer lugar, aunque el inicio de sus aventuras se sitúe en el contexto histórico en el que vivieron sus autores (y que Disney ha retomado para compartirlos de forma simplificada con un amplio público), Alicia y Peter Pan son ante todo personajes de ficción, los pequeños héroes de sus propias historias imaginarias en las que la universalidad del cuento y su mensaje trascienden las unidades de tiempo y lugar y todas las rigideces sociales que las acompañan. No hay más que ver todas las versiones modernas más o menos directas de estos dos cuentos (¡y vaya si las hay!) para darse cuenta de que la esencia de "Alicia en el País de las Maravillas" o "Peter Pan" puede perdurar sea cual sea el punto de partida y las direcciones que se tomen para revisitarlos.
En este caso, "Érase una vez..." hace la particular elección -que sin duda hará que la mayoría de la gente se escandalice- de permanecer en el contexto original de estas historias, pero aplicando las normas de un entorno familiar moderno, donde el color de la piel ya no es necesariamente la barrera que pudo haber sido en su momento. Bueno, a primera vista, porque si se mira más de cerca, los padres (interpretados por Angelina Jolie y David Oyelowo) parecen vivir felices pero casi recluidos en su propiedad, alejados de una sociedad que quizá los ha marginado o con la que han decidido limitar su interacción; al fin y al cabo, sólo la tía y las actividades del padre actúan como vínculos entre ellos y el mundo exterior. Hay que reconocer que la película nunca se basa en esto para convertirse en un abanderado del progresismo, y en última instancia trata a sus personajes como a cualquier otro de la época, basándose en cuestiones que van más allá de este simple campo de consideración. Sobre esta base, no seré tan ingenua como para descartar la posibilidad de que "Érase una vez..." intente responder a los criterios del movimiento hollywoodiense actual, pero dado que la película se inspira en obras de ficción para construir su propia historia, todo ello dentro de un marco histórico bastante vago que se adapta bastante bien al contenido de su trama fantástica, los ataques precipitados contra ella parecen fuera de lugar. Al fin y al cabo, da igual que Alicia y Peter Pan sean blancos, negros, morados o de neón, ¡lo único que cuenta es la fuerza de la historia! Y aquí es donde "Érase una vez..." no convence en absoluto.
Si hubiera que plantear alguna polémica real en torno a la película de Brenda Chapman, sería mejor centrarse en la escasez de su contenido. Enésima fábula sobre el poder de la imaginación infantil frente a la triste realidad de la vida, "Érase una vez..." es una especie de melodrama familiar ultraclásico cuyo único hilo conductor parecen ser unos cuantos giros insípidos con el único objetivo de acumular -o expoliar- la imaginería de "Peter Pan" y "Alicia en el País de las Maravillas". Aunque la introducción de estos mundos en la película crea, por supuesto, a veces la ilusión de despertar nuestras almas infantiles, el proceso pronto parece tan artificial como la pobreza de las novelas en las que pretende justificarse. Sin evitar el ridículo en su segunda mitad para motivar constantemente un despliegue metafórico cada vez mayor de este hermanamiento entre el País de las Maravillas y el País de Nunca Jamás, "Érase una vez..." en realidad sólo busca acariciar burdamente a los fans de estas historias en la dirección de no sé muy bien cuál, pero se olvida en el proceso de redescubrir su magia porque no tiene nada sustancial que contar para darle vida. El resultado es un retelling confusamente vacuo, poblado de personajes con poca profundidad y que, irónicamente, da pie a sus primeros detractores al parecer existir sólo para abogar por una mayor diversidad de rostros para estos pequeños héroes.
Evidentemente, los niños más pequeños apreciarán "Érase una vez..." más de lo que merece.
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