Crítica de El señor de los anillos: El retorno del rey por BlackSwan
La evolución de los personajes se siente especialmente honesta. No hay heroicidad vacía ni triunfos fáciles. Aragorn aprende a asumir una responsabilidad que no se impone, sino que se acepta con temor y convicción. Frodo, por su parte, muestra el desgaste real de cargar con algo que supera las fuerzas de cualquiera. Incluso personajes secundarios reflejan muy bien lo que ocurre cuando el miedo y la desesperanza toman el control.
Visualmente es abrumadora, sí, pero lo que más me impacta es cómo el terror y la épica conviven sin anularse. Las batallas no se sienten como espectáculo gratuito, sino como un último recurso, casi como un acto de resistencia. Hay momentos duros, incómodos, incluso inquietantes, y eso encaja perfectamente con el tono de cierre.
El final, tan comentado por su duración, a mí no me molesta. Al contrario: después de todo lo vivido, despedirse rápido habría sido injusto. Necesitaba ese tiempo para asentar lo ocurrido, para soltar a los personajes poco a poco y asumir que el viaje ha terminado. No es un cierre frío ni calculado; es humano, emotivo y profundamente coherente con todo lo anterior.
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