Crítica de El señor de las moscas por MrPenguin
Pese a sus obvias limitaciones en el plano formal, más acentuadas si cabe por la elección de actores no profesionales, la película se sitúa así como un interesante ensayo sobre la maldad, el control autocrático y la facilidad con la que toda civilización, por muy libre que parezca, puede caer ante el surgimiento del miedo. El fin de ese pequeño microcosmos cuyo nuevo orden social, simbolizado en esa cabeza de cerdo rodeada de moscas y elevada a siniestra deidad de la tribu, parecía establecer un poético paralelismo con ese grupo de temerosos infantes, meros títeres ante la tan añorada autoridad, que subsisten al abrigo de un líder corrompido por el poder. Desolador mensaje que logra sostener toda la película hasta culminar en el que ya podríamos considerar, sin lugar a dudas, como uno de los finales más memorables de la literatura universal. La pérdida de la inocencia era ya definitiva y el señor de las moscas, testigo silente de tan dantesco espectáculo, asistía impasible al colapso de una sociedad —amargo reflejo de la nuestra— a la que le bastaba un simple empujón para acabar, al igual que todos esos niños perdidos, naufragando a la deriva.
Comentarios
Es curioso porque yo también pienso en esta peli cuando planeo en cómo robarte las lechugas sin que me ensartes como a una aceituna jaja.