Crítica de El mar por El9Pasajero
El Mar de Agustí Villaronga.
Conocido por su premiada Pa Negre.
El cine de este malllorquí universal y ‘enfant terrible’ del catálogo patrio no deja indiferente a nadie, bueno, quizás a esa especie de público puritano y ‘caspista’ que no entiende de otras formas que no sean sus clásicas y correctas sentencias.
Si eres de ‘elles’, sal por patas porque esto, te va a escocer el ojete .
Yo, particularmente soy de los que gusta que le cuenten una historia extremista, cruda y que no escondan nada para no herir sensibilidades.
El mar es una Utopía, un lugar donde querrán perderse, pues ni aparece, bueno, solo en pequeños momentos y eso que está rodada en Mallorca y como toda isla no hay por donde escapar sin encontrartelo en el camino. Pero aquí el director lo usa como via de escape a una situación que desde un principio se les escapa de las manos, que no de sus mentes a nuestros protagonistas.
Villaronga expone como nadie las causas y consecuencias de un conflicto como lo fue la guerra civil española, de como alteró la vida de todo el mundo que vivió aquella época convulsa. Y de las nefastas secuelas que aún a dia de hoy no se han borrado con el paso del tiempo, viendo resurgir de las cenizas el odio entre dos caras de una moneda que no aprendieron a compartir cada una su rincón.
Basada en una novela de Blai Bonet nos situa en la capital de las Islas Baleares recien llegado el conflicto a sus costas y a su gente. En especial a los más pequeños, a esos inocentes que no entienden de casi nada, solo de jugar y disfrutar del veranito, pero se encontraran rápidamente con la cruda realidad al ser testigos de un suceso, que a los ojos de un infante le pondrán un temprano final a la perdida de la inocencia. Se verán obligados a posicionarse y actuar en consecuencia lastrando el futuro de la feliz cuchipanda tras desembocar en tragedia.
Nos volveremos a encontrar una década después con tres de los protagonistas en un sanatorio para tuberculosos. Andreu Tamallo (Roger Casamajor) el líder del grupito por su entereza y fuerza vital, Manuel Tur (Bruno Bergonzini) el fiel escudero y con Francisca (Antònia Torrens) la enamoradiza niña que persiguía a su príncipe Andreu .
Pero sus caminos han variado bastante y son dispares, ellos como enfermos y ella tras lo acontecido en su infancia decidió ingresar en la orden y hacerse cuidadora del sanatorio.
Tamallo sigue siendo un idealista, y su fuerza y valor son bandera y aunque la vida lo haya puesto en el bando de los perdedores él sigue siendo un líder ‘irreductible’. Manuel Tur ha sucumbido por falta de carácter y un líder a quien seguir en una profesa religión para encontrar un sendero que seguir ante tanta duda existencial.
Como hijos de una guerra, los escombros en los que les tocó crecer marcarán parte de un destino predeterminado del que difícilmente puedan escapar en dirección a ese Mar del título, ese ideal como refugio de otra vida mejor, de esa paz de cuando jugaban sin miedos a lo que les rodea porque sus ojos no han visto todavía la crueldad del mundo de los adultos, y poder tomar decisiones justas que les hagan crecer sabiendo que serán ellos los que marque parte de su destino.
Deberán enfrentarse a la enfermedad, a los problemas, a las circunstancias y especialmente al amor en todos sus aspectos .
Gran guión, gran pelicula, grandiosa interpretación del trio protagonista, en especial de Antònia Torrens que fue nominada al Goya como actriz novel aun siendo un papel corto pero fundamental en la historia para ponerle cordura a esta tragedia. Y no podemos olvidar de una siempre efectiva Àngela Molina que está arrebatadora aún con el paso de la edad y su extrema delgadez. La fotografía y la banda sonora serán las encargadas de acompañarnos y encogernos el Alma en este drama desesperanzado.
Al escribir mi opinión he intentado no desvelar la crueldad en la exposición de los hechos ni aportar nada de su argumento para el ‘disfrute’ (irónica definición) de lo aquí es relatado.
Como decian nuestras ilustres plumas - primero era el agua, es la representación de nuestro propio ser y nuestras vidas son rios que van al mar, porque todo va al mar.
Ánimo a los osados.
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