Se supone que es un drama judicial con un poco de thriller, y sin embargo, todo se desarrolla como cualquier película de juicios, excepto que se trata de algo más que un juicio habitual.
Gene Hackman, Dustin Hoffman y Rachel Weisz, junto con un John Cusack en su mejor momento, si alguna vez lo tuvo, llaeva a cabo un emocionante juego del gato y el ratón, para cada uno conseguir su objetivo.
La historia, poco habitual en dramas judiciales, se centra y profundiza en los consultores de los abogados para constituir el jurado, y muestra los tejemanejes encubiertos para conseguir un veredicto favorable. También pone en duda el sistema judicial americano, dejando entrever que con la cantidad de dinero y poder suficiente se puede ejercer una insoportable presión sobre personas, que simplemente cumplen con su obligado deber cívico.
Creo que es una película muy entretenida, que te atrapa de principio a fin y que te mantiene en tensión hasta el final.
Me sorprendió ver a una desaprovechada Jennifer Beals como parte del jurado y apenas decir un par de frases en toda la película.
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