Crítica de El hombre de la tierra por MartaPD
The Man from Earth es una película pequeña, minimalista, que cuando empieza da la sensación de ser más bien el capítulo de alguna serie de televisión antigua que un largometraje por su presentación formal, lo que da cuenta de su exiguo presupuesto. Es un gran ejemplo de cómo se puede sacar oro de una pequeña premisa si escribes un buen guión y sabes llevarlo a la pantalla con solvencia sin necesidad de alardes técnicos de ningún tipo. La película tiene lugar íntegramente en una localización: la casa de John, donde los presentes se reúnen alrededor de la chimenea para despedirlo sin imaginar en qué derivará todo aquel diálogo. Cada uno es experto en su campo: tenemos a un biólogo, un arqueólogo, un psiquiatra... Así que la conversación tratará sobre todo tipo de explicaciones científicas, filosóficas, metafísicas y hasta existenciales.
La película juega muy bien con la suspensión de incredulidad de la audiencia y con los límites de lo que es o no real, generan la incertidumbre para que te mantengas atenta e interesada toda la película dudando igual que sus amigues si creer o no creer la historia de John. Quizás lo que menos me ha gustado es cómo todo va derivando en una cuestión puramente religiosa, con John siendo literalmente Jesucristo (o la persona que en origen dio lugar al mito de Jesús), que a mí me ha parecido un poco "fíjate, también es casualidad". Aunque con Edith perdiendo los estribos como buena beata yanqui me he reído porque es super idiota la pobre. Igual que su contacto con ciertas figuras históricas, fíjate, durante miles y miles de años y billones y billones de personas viviendo y compartiendo planeta con él parece que siempre se encuentra en el momento y lugar adecuado.
El final me ha sorprendido, sí, reconozco que no esperaba que Will fuese el hijo de John. Lo extraño es que el pobre hombre muera de un infarto allí mismo y la reacción sea tan fría. Eso me ha descolocado, aunque de John cabría esperarlo por la vida que ha vivido, pero lo de Sandy??? Está tan pichi. Muy raro. Aún así es una película que creo que te va a dejar con un buen sabor de boca, inteligente y reflexiva y hecha con 5 euros. Demostración de que con poco se puede hacer buen cine.
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