Crítica de El especialista por gjulo
Colt (Ryan Gosling) es doble de acción de una gran estrella, vive entre explosiones, saltos imposibles y golpes que no son suyos… y, aun así, parece tenerlo todo más o menos bajo control. Trabajo, amor, rutina. Hasta que una caída lo rompe todo. Literalmente. Y cuando vuelve, ya nada está en el mismo sitio: ni su carrera, ni su relación con Jody (Emily Blunt), que ahora está a punto de dirigir su propia película.
A partir de ahí, la historia podría ir por mil caminos… pero lo interesante es cómo mezcla varios a la vez sin volverse caótica. Por un lado, está toda esa parte romántica, que funciona mejor de lo que esperaba. No es solo química (que la hay), es esa sensación de dos personas que se quieren pero no saben muy bien cómo volver a encontrarse. Y la película juega con eso metiéndolo dentro del propio rodaje, como si el cine fuera también una forma de decir lo que no saben decirse fuera.
Pero luego está todo lo demás: la acción, el humor, y sobre todo ese punto meta que se ríe del propio Hollywood. De las estrellas que no hacen sus escenas, de los rodajes imposibles, de los productores que mandan más que nadie… Hay algo muy juguetón en todo eso, como si la película fuera consciente de lo absurdo del sistema y decidiera abrazarlo en lugar de disimularlo.
Y ahí es donde se nota mucho la mano de David Leitch. Todo tiene ese aire de espectáculo muy medido pero que parece caótico, con escenas exageradas, golpes imposibles y un humor que no siempre busca ser fino, pero sí muy efectivo. Si entras en su juego, te lo pasas muy bien.
Además, funciona especialmente bien como homenaje a los dobles de acción. No desde el drama, sino desde el cariño. Desde esa idea de que son los que se llevan los golpes para que otros brillen. Y que, aun así, pocas veces se les reconoce de verdad.
Eso sí, la parte final se vuelve un poco más convencional, como si después de jugar tanto la película decidiera ir a lo seguro. Y ahí pierde algo de la frescura que tenía al principio.
Pero aun con eso, me quedo con lo que propone: una película que no solo entretiene, sino que se lo pasa bien haciéndolo… y que, de paso, te recuerda que detrás de cada gran estrella siempre hay alguien cayéndose por ella. Porque al final, mientras unos se llevan el aplauso… otros se llevan los golpes. Y esta vez, al menos, la película no se olvida de quién caen.
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