Dali y Disney coincidieron en una fiesta en Hollywood en el 45, ambos rebosantes de carisma, se dieron a conocer y tras muchas palabras y quizás no menos bebidas decidieron realizar un trabajo conjunto. Aquel trabajo entró en punto muerto por problemas económicos y bélicos entre otras cosas, y casi se perdió en el olvido. En el 2000, un sobrino de Walt encontró los bocetos del genio español y se puso a trabajar con ellos, y 3 años después dió por finalizado un proyecto sorprendente.
Sorprendente por que es claramente Dalí y claramente Disney, mezclados pero perfectamente identificables sus estilos.
Quizás no quede demasiado claro lo que quieren contarnos, pero está la obsesión surrealista con el paso del tiempo de Dalí, y el romanticismo de Disney, el Dios Cronos enamorado de una joven mortal ; y la estética es de un preciosismo digno de Museo, cada fotograma merece el visionado, y el dinamismo de la mujer y sus vestimentas están perfectamente coreografiadas.
Considero Destino un lujo para los sentidos, quizás no sea redonda como historia, y menos cuando cambiamos a Cronos por un jugador de Béisbol (esta licencia debe ser moderna) pero el disfrute está asegurado.
Como curiosidad, la bso está compuesta por el mejicano Armando Domínguez e interpretada por Dora Luz, pero existe una versión con la canción Time de Pink Floyd que casa perfectamente con las imágenes, tu decides cual ver, porque cambia el cuento
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