Crítica de Danny the Dog por DanielGL
Y es que siempre es un placer ver al señor Jet Li hacer lo que mejor sabe hacer y que no es otra cosa que mostrarnos su maestría en las artes marciales, pero lo cierto es que en esta película nos demuestra que también sabe actuar, y que no lo hace nada mal.
Y es que siempre es un placer ver al señor Morgan Freeman hacer lo que mejor sabe hacer y que no es otra cosa que mostrarnos su maestría en el arte de la actuación.
Pero es que además de eso como ya he mencionado, esta película tiene algo de corazón y es que el pobre Danny fue separado de pequeño de su madre, siendo criado como un perro por un mafioso (Bob Hoskins) que le ordena atacar y matar cada vez que le quita el collar que le hace llevar puesto.
Pero afortunadamente para él, Danny consigue escapar durante una emboscada que le tienden a su amo y conoce a Sam (Freeman), un afinador de pianos ciego, el cual le ayuda y le hace ver que no es un animal, le hace sentir aceptado, querido.
Pero ¿Hasta cuándo durará la felicidad para Danny?
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