Crítica de Crímenes del futuro por Pinwi
En un futuro en el que el ser humano ha evolucionado hasta el punto de no sentir dolor y en el que los cuerpos mutan y se transforman, una pareja hace uso de esta circunstancia para crear unas perfomance en las que exponen los órganos mutados de él.
Rara es decir poco. Y visceral también. Visceral en el sentido más orgánico de la palabra, y por orgánico me refiero a los órganos humanos. Al "te abro en canal y le muestro al personal cómo eres por dentro".
Cronenberg ha hecho de lo bizarro un arte. O lo intenta, en una película muy sensorial en la que no existe uno de los principales sentidos, el que te dice "para, que no vas bien por aquí": el sentido del dolor.
Con una puesta en escena para estómagos muy preparados, este director plantea dónde podría estar el límite del arte si anulamos esa barrera, y en este sentido, abre ciertas puertas con las que podría haber llegado más lejos, pero las deja en una insinuación, lo cual en cierto modo también se agradece (lo mismo nos aparece gente con la espalda abierta como si fueran alas, o una cara fingiendo ser un predator, ya puestos).
Con mucha calma y pausa, vemos convertido lo grotesco en un arte que realmente poca gente sabrá valorar, pero que quizá aspira a ser de culto en algún momento, aunque para eso deberá ser entendida, cosa que tampoco ponen fácil.
Personalmente ha conseguido despertar mi curiosidad, y he seguido esta historia intrigado aunque frunciendo el ceño alguna que otra vez.
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