Bruce Nolan interpretado por Jim Carrey, es un tipo con muy mala suerte y todas sus desdichas se las echa en cara a Dios, interpretado por Morgan Freeman, hasta que un día éste se presenta a Nolan y le reta a que si es capaz de hacerlo mejor que él y Nolan acepta el reto, ahora es Dios.
Momentos muy gamberros, disparatados, algunos divertidos pero la esencia en general se me queda corta y en algún momento muy predecible, se aprovecha poco unos buenos ingredientes para hacer una película muy divertida y diferente. A veces se queda algo plana y con un ritmo algo lento, donde las situaciones cómicas están muy alejadas unas de otras haciendo que esa transición pueda llegar a aburrir.
Con respecto a las interpretaciones da la sensación que Jim Carrey está atado de pies y manos, impidiéndole hacer lo que mejor sabe, que es su gran repertorio de gestos y excentricidades, aquí está más modosito. Morgan Freeman lo hace siempre bien, sea cual sea su personaje, que empaque tan brutal en la pantalla y Jennifer Aniston sabe lidiar perfectamente con esta comedia, aunque tiene un papel más bien secundario.
En resumen, una comedia que da la sensación de oportunidad perdida de hacer algo más divertido, se puede ver pero para mi gusto no es nada del otro mundo, me he llevado un pequeño chasco.
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