Crítica de Casper por Obscuritas
Al margen de la trama y de cualquier otra cosa, ¿no es Casper de lo más precioso y achuchable? El pobre fantasmita sólo quiere hacer amigos, pero todo aquel que se acerca a la gran mansión en la que vive, aunque el término no sea el más apropiado, se pone a chillar y sale corriendo, algo que por otro lado a sus tíos, que están en la misma mansión, les encanta. El problema es que una petarda ha heredado esa mansión y sólo quiere conseguir una gran fortuna porque cree que hay un tesoro escondido en alguna parte, y claro, tener espíritus por ahí pululando no le viene muy bien, así que busca cualquier manera de librarse de ellos. Y así es como entran Kat y su padre en escena.
Es cierto que los efectos no han envejecido demasiado bien, se ven un poco raros los fantasmas, y en general se nota algo viejuna, pero es un clásico de esos para disfrutar en familia, con un toque algo oscuro por los tres tíos de Casper, Látigo, Gordy y Tufo, pero con bastante comedia, sobre todo por esos cameos que salen en el espejo. Y sobre todo tiene a Christina Ricci, que venía de hacer La familia Addams, secuela incluida, y en los 90 era la reina, y a Bill Pullman un año antes de hacer Independence Day. Por cierto, Látigo me recuerda mucho a un personaje de La princesa cisne, y diría que le dobla el mismo actor, porque no dejaba de preguntarme a quién me recordaba hasta que he caído.
No es perfecta, claro, pero es entretenida y tiene mucho encanto, es de esas que te hacen sentir bien una tarde de otoño bajo una manta, y con un final que recuerda un poco a Pinocho, con Casper pudiendo ser un niño de verdad al menos por una noche, y no sólo está esa referencia a Disney, ya que de hecho mencionan otra de sus películas. Eso sí, el romance entre humana y fantasma y ese beso del final me parece un tanto creepy. Pero en general es muy disfrutable y siempre he querido tener un Casper, tan simpático y redondito él.
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