Crítica de Cantando bajo la lluvia por BlackSwan
Para empezar, la química entre los protagonistas es increíble. Gene Kelly es puro carisma en pantalla, Debbie Reynolds tiene una energía encantadora y Donald O’Connor prácticamente roba cada escena en la que aparece con su talento cómico. Las coreografías son espectaculares, algo que se nota especialmente en los números más dinámicos, donde cada movimiento parece medido al milímetro sin perder frescura. Y, por supuesto, está la icónica escena de la lluvia, que no necesita presentación.
A nivel técnico, la película es una joya. Los colores vibrantes, el vestuario deslumbrante y la dirección precisa hacen que cada escena sea un deleite visual. Además, el guion tiene momentos de humor afilado, sobre todo en lo que respecta a la parodia de Hollywood y sus absurdos caprichos.
Ahora bien, yo no soy especialmente fan de los musicales, pero tengo que reconocer que esta película es entretenida de principio a fin. A pesar de que algunos números pueden sentirse un poco largos si el género no es lo tuyo, el ritmo ágil y la energía del reparto consiguen que nunca se haga pesada. No es una historia con grandes giros ni un drama profundo, pero tampoco lo necesita. Su encanto radica en su frescura, su humor y su manera de capturar el espíritu de una era del cine con un tono ligero y divertido.
Cantando bajo la lluvia es un clásico atemporal que brilla por su espectacularidad y por la forma en la que celebra el arte del cine. Incluso si no eres muy fan del género, es una de esas películas que merece la pena ver al menos una vez en la vida.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios