Todas las escenas dentro de la casa de Jesse Plemons (soberbio) son fantásticas, desde la caracterización hasta los diálogos, pasando por la subtrama psicológica de los paranoicos enfrentados al mal alienígena. La réplica de Emma Stone (soberbia) está a la altura de sus mejores interpretaciones y el complemento de Aidan Delbis (fantástico) cierra el triángulo perfecto. Los diálogos son trepidantes y la evolución de los personajes muy bien calculada.
Hasta ahí lo bueno de la cinta.
Casi todo lo que ocurre en el exterior es, o banal, o inútil o, directamente prescindible. Podríamos deducir todo lo que pasa en el exterior de la narración de los tres protagonistas y el nivel emocional no decaería nunca.
Para colmo, creo que descubrir que la directiva es alienígena y mostrar su nave con esa iconografía de pacotilla, parece un insulto después del duelo interpretativo anterior. Sin duda hubiera sido mejor dejar en el aire el posible origen extraterrestre de la señora.
Después de la locura paranoide vivida en la casa (del terror) las explicaciones de los alienígenas en su nave son patéticas.
En resumen: Fantástico duelo interpretativo a tres bandas en el interior de la casa del terror y resto de la cinta prescindible. Como los insertos intermedios no se pueden evitar, sugiero dejar de verla cuando salta a la nave espacial para no estropear el buen sabor de boca, e imaginarse si es o no alienígena Michelle.
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