Sin embargo, Greta Gerwig, a partir de un guion escrito junto a su ya marido Noah Baumbach, nos trae una luminosa y colorista búsqueda de identidad, mezclada con una mordaz crítica hacia los modelos sociales establecidos y los estereotipos, que influyen negativamente en las dudas existenciales.
Con un cuidadísimo diseño de producción, que a mí particularmente me encanta, con tanto rosa que dan ganas hasta de morder las cosas, nos presenta el artificial matriarcado de Barbie Land, donde conviven todas las creaciones de Mattel, las Barbies dirigen el cotarro, los Kens son una mera comparsa, y los modelos más obsoletos son los marginados (en las consabidas imágenes de créditos finales, por fin conocemos las verdaderas caras de los protagonistas de la historia en la vida real, y éstos últimos dan verdadera grima),
A raíz de unas fisuras en el funcionamiento normal de dicho mundo, Barbie y un acoplado Ken viajan al mundo real para ver qué ocurre. Allí cada uno hace sus descubrimientos y al volver, Ken pone Barbie Land patas arriba e instaura un patriarcado de algodón de azúcar donde las Barbies han pasado por un lavado de cerebro. Cuando Barbie, junto a Gloria (la responsable de los malfuncionamientos) y su hija Sasha, llegan y descubren estos cambios, se ponen manos a la obra. Gloria (America Ferrera, estupenda) cortocircuita a las Barbies enumerándoles las imposibles listas de requisitos a reunir por una mujer "como Dios manda", y cuando han vuelto a su ser, hacen tambalear el Sistema Ken mediante cizaña hasta que se derrumba.
Ya solo queda reconstruir el modelo original, aprovechando para darle un lavado de cara y subsanar algunos errores de base importantes, en favor de todos los ninguneados, Barbies marginadas y Kens (y Allan, Michael Cera dixit), aunque estos últimos tendrán aún su trabajo por delante para ganárselo. Barbie, por su parte, con la ayuda de su creadora Ruth Handler (Rhea Perlman, Cheers), encuentra por fin su destino, ser humana, lo que conlleva cambios inesperados, de ahí el gag final, que daría para otra película entera, aunque espero que no se atrevan.
Como curiosidad, el marido de Gloria, que sale jugando al Duolingo en una pequeña escena y en el gag final, es realmente el marido de America Ferrera.
Agradezco la inclusión de esta película tan fresca en la lista, pues los que hacemos horas intensivas estos días, nos merecemos algún descanso que otro entre la densidad e intensidad.
Totalmente recomendable para todos los públicos.
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