En lo positivo he de decir que es bastante interesante ver como jóvenes sordomudos lidian con el día a día y cómo se comunican no sólo con el idioma de signos si no con sonidos de altas vibraciones para que los sientan y puedan así practicar un deporte de equipo de una intensidad tan alta como el fútbol americano.
Después el tema del padre ausente y sus discursos en la iglesia o de ser los mejores de la categoría pese a que juegan contra equipos oyentes, rebosaban un buenismo que (pese a que probablemente sean reales) le restaban credibilidad a la historia.
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