Crítica de Animales fantásticos III. Los secretos de Dumbledore por Sandris
La obra ya presagiaba cierto escándalo con el intercambio de Johnny Depp por Mads Mikkelsen para interpretar al mago Grindewald y, sin embargo, eso ha sido lo de menos porque si algo se le da bien al actor danés es meterse en la piel de cualquier personaje que le pongan por delante. El peor problema del film es que viene arrastrando unos errores que ya estaban patentes en ‘Animales fantásticos: Los crímenes de Grindewald’ y si bien no los corrige, los agranda (¿el personaje de Tina puede existir más de un minuto o si lo hace se convierte en polvo de hadas?), dejando una sensación de dispersión bastante notable. Otro error, quizás el más significativo, es que esta nueva entrega no cuenta absolutamente nada fundamental para la historia, se estanca en sus digresiones, se recrea en las mismas y carece de gracia y un guion sólido. Está claro que Newt y Jacob llevan el peso de la saga a sus espaldas sin inmutarse y que Jude Law está fantástico como Dumbledore porque si algo les sobra es carisma, pero se necesita algo más para llegar al corazón de los espectadores. Se necesita algo más que apelar a la nostalgia de los días de gloria pasados protagonizados en Hogwarts.
Por no hablar del título de la misma, ya que el único secreto que se revela lo sabíamos todos desde el primer momento. Vais un poco lentos mis panas de la Warner.
"Nunca he sido tu enemigo, ni antes ni ahora" the eyes chico, they never lie.
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