Crítica de Amenazados por crique
Samuel L. Jackson nos ofrece una sólida actuación, mientras interpreta el papel de malvado maestro de la tortura de la CIA. De vez en cuando, en medio del interrogatorio-tortura alguien de los presentes se asusta y piensa que no se puede hacer, que son personas y existen los derechos humanos, pero unos minutos más tarde está bien, porque es verdad, había bombas escondidas allí y cada uno debe salvar su culo.
Se dice una y otra vez que la tortura está mal y no ayuda a conocer la verdad, pero al final es la tortura la que lleva a encontrar las bombas. Y va más allá, como la tortura no va a peor, el terrorista "gana" al fin y al cabo, dejando una duda para justificar de que si hubiese torturado a los niños, una especie de “el fin justifica los medios”, la bomba no habría explotado.
Quizás ya no soy tan aprensivo como antes, pero las escenas de tortura no me parecieron demasiado fuertes.
Se trata de un tema muy delicado con muchos puntos de vista, que al finalizar seguirá dejando en el aire el debate moral.
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