Sin embargo, lo que de verdad la hizo encumbrarse como una de las obras más queridas de la factoría Disney fueron sus carismáticos personajes, todos bien construidos (o bien tejidos, como en el caso de la alfombra mágica, capaz de expresar mil emociones pese a su ausencia de rostro) y entre los que destaca el Genio de la lámpara, un torrente de verborrea y energía que mejora cada escena en la que aparece, ya sea en versión original con el inolvidable Robin Williams o en la versión doblada con el más que digno trabajo de Josema Yuste. El personaje de Jafar también sobresale gracias a un carisma que solo rivaliza con su mala baba y que lo convierten en un tipo al que da gusto odiar. La BSO redondea todo el conjunto con algunos temas para la historia como la icónica 'Un mundo ideal', convertida instantáneamente en un clásico y en material de karaoke para todo aquel valiente que quisiera declararse ante su media naranja.
En fin, que es parte de mi infancia y me enrollo demasiado, que es una de esas películas que hay que ver al menos una vez en la vida.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios