Crítica de 7 vírgenes por Lince
Y como protagonista del largometraje, Tano, interpretado por el actor quinqui por excelencia, Juan José Ballesta, un adolescente de dieciséis años que cumple condena en un reformatorio, recibe un permiso especial de cuarenta y ocho horas para asistir a la boda de su hermano Santacana, interpretado por Vicente Romero. Y esas cuarenta y ocho horas darán para mucho, junto a uno de sus mejores amigos Richi, interpretado por Jesús Carroza, pero después de nueve meses interno en el correccional se dará cuenta de que las cosas ya no son como antes, o por lo menos él ya no percibe las cosas de la misma manera.
Es una película que trasmite mucho por situaciones que se dan a lo largo de la trama, soledad, tristeza, resignación, amistad, muchos sentimientos en una película que ofrece mucho al espectador, porque la película es un drama duro, sin dobles intenciones que muestra la crudeza de una realidad que está a la orden del día en muchos jóvenes que no tienen las cosas fáciles, que viven en barrios marginales y que sus seres queridos se reducen en una simple abuela/abuelo o en este caso solamente un hermano por abandono de los padres. Y esa soledad al final pesa en los personajes por mucha coraza que quieran mostrar.
El director Alberto Rodríguez apuesta a caballo ganador en el elenco de actores marginales, Juan José Ballesta seamos honestos, como he comentado más arriba, es el actor quinqui por excelencia, no le puedes poner otro registro porque el suyo es este, le pese a quien le pese, lo hace con tal soltura que poner a otro es bajar el nivel, por otro lado, también el director apuesta por Vicente Romero, otro que está en su salsa con personajes marginales y por último un gran desconocido que se llevó el premio Goya a mejor actor revelación, Jesús Carroza con una interpretación a la altura de los dos actores mencionados anteriormente. Todos los actores del reparto saben el papel que juegan y están muy notables en general. El guion de la película no es nada que no hayamos visto ya, pero el nivel interpretativo sube claramente el nivel de la película, que tiene otra ventaja, tiene un buen ritmo y no es larga, a penas hora y media de metraje, haciendo que sea una película ágil de ver y entretenida.
No vamos a encontrar nada que no se haya visto ya, eso es la verdad, tira de situaciones previsibles, muchos clichés de por medio, pero al final en este tipo de cine ¿Qué novedad puedes introducir que no se haya hecho ya? siempre puede haber algo que pueda sorprender, pero al final lo que se quiere hacer es mandar el mensaje que se quiere mandar y esta película es más de interpretaciones que del propio guion, porque los personajes normalmente no suelen dejar indiferente al espectador por sus dejes callejeros tan marcados y ese macarrismo que tanta gracia suele hacer en la ficción.
En definitiva, es una película en cierto modo fresca, reflexiva y entretenida, nada especialmente excelente quitando unas actuaciones notables, pero ideal para verla en una tarde de verano.
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