Crítica de 30 noches con mi ex por Gwen
“La Loba”, Andrea Lovato (interpretada por una excelente Pilar Gamboa, que se luce al máximo en su papel), sale de la residencia psiquiátrica en la que estuvo internada durante los últimos años y, para poder reinsertarse correctamente en la sociedad, su hija y su ex marido deben recibirla durante un mes en el departamento en el que viven. El ex (un correcto Adrián Suar que hace prácticamente de sí mismo, como siempre) acepta el arreglo a regañadientes, no muy convencido de que esa sea una buena idea. Y así es como comienza esta película que plantea una trama con un tema complejo contado desde el humor y llena de momentos tragicómicos, que hacen reír y al mismo tiempo comprender la situación que viven y como se sienten ambos personajes principales: tanto la paciente psiquiátrica y lo que sufre por ser así, como sus familiares que luchan por aprender a acompañarla.
Una historia linda que visibiliza la importancia de acompañar y tener en cuenta a aquellos que transitan alguna de estas situaciones relacionada a la salud mental. Y esto se ve reflejado, sobre todo, en el momento en el que habla la psiquiatra con los dos protagonistas y en lo que expresan ambos sobre las situaciones que fueron viviendo.
Lo único “criticable” a la película es, tal vez, el hecho de que al querer tomarlo con humor cae un poco en el riesgo de la “romantización” de algunos detalles (la clínica en la que está la protagonista es un lugar lindo y acogedor, las situaciones que viven se solucionan demasiado rápido y fácil, la psiquiatra se interesa y termina siendo casi de la familia). Pero aún así, está bueno que las películas y series empiecen a plantear y visualizar este tipo de temas, desde la comprensión y el cariño, en vez de esconderlos o ridiculizarlos como se hacía antes.
En conclusión: una película divertida y muy recomendable.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios