Crítica de 30 días de oscuridad por amorol
Aquí tenemos una peli de vampiros que durante 30 días acechan y acaban con los habitantes de un pueblo de Alaska en el que no amanece, mientras un grupo cada vez más reducido de humanos intenta sobrevivir.
De como acaban llegando los vampiros (nada que ver con la elegancia de Drácula o los vampiros de Anne Rice; éstos tienen dientes de sierra, parece que bailan un convulso baile de San Vito cuando comen y no saben lo que es lavarse la cara) hasta allí no tenemos ni zorra, porque no lo explican y ya, desde la primera noche, empiezan a hacer de las suyas con unos pobres perros (¡qué manía les tienen a los perros en las pelis de terror!), y es que el guión flojea por todos lados, está lleno de tópicos sobre el mundo vampírico (siervo humao incluído) y tiene más agujeros que un queso gruyere ya que la mitad de las cosas pasan porque sí, sin una explicación previa, con unos vampiro-zombies malos malos, incapaces de acabar con un grupo de humanos en 30 días (pero claro, teniendo ese jefe no me extraña, por cierto ¿habla alguna vez en cristiano o sólo cloquea?),...
Y tras lograr aguantar 130 minutos muy repetitivos y soporíferos, porque la peli me parece aburrida, llega uno de los finales más tonto de la historia: el prota con complejo de "si no lo hago yo, no nos salvamos, porque soy el líder" decide volverse vampiro (¡¡con un par, sí señor!! porque es tan fácil como inyectarte sangre de un infectado (el guionista que lo decidió también tenía un par)) para poder enfrentarse a ellos , y él solo solito. aunque ya vampiro (los dientes se le vuelven sierra y los ojos negros en 3 segundos) con sentimientos humanos, se enfrenta al grupo de vampiros y... ¡¡gana!! (¡vamos no me jodas!!). Y ya de la escena final, en plan romántico-asqueroso, mejor no digo nada.
Otra pérdida de tiempo.
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