Críticas de Re-Animator
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Herbert West estudia en Europa métodos regenerativos junto a un conocido científico, que muere en extrañas circunstancias. Herbert viaja a EEUU, donde se matricula en la Miskatonic University. Allí continúa con sus experimentos, que tienen la intención de alcanzar la fórmula que permita reanimar los muertos. Su compañero de piso Dan y la novia de éste, Megan, se verán envueltos en el macabro proyecto.
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6 / 10
Hace ya más de dos siglos desde que Mary Shelley concibiera a su moderno Prometeo, pero ni el cine ni la literatura, actuando siempre como un reflejo de nuestro propio ser, han dejado nunca de regresar a esa obsesión primigenia que supone, como así mostraba la novela, el poder burlar a la muerte. El ser capaces de insuflar vida a un cuerpo inerte y despertar, al mismo tiempo, el viejo debate ético que ello conlleva. Incluso alguien como Lovecraft, dentro de su particular estilo, se planteó dicha cuestión con su curiosa 'Herbert West: Reanimator', una macabra reinvención del mito de Frankenstein que, años más tarde, acabaría dando lugar a una de las más salvajes, desquiciadas y afamadas películas de toda la serie B ochentera. Del relato original rescataba su premisa y el concepto del científico loco, solo que mucho más pasada de rosca, conjugando gore y comedia negra y sustituyendo la atormentada conciencia de su protagonista, a cargo de un gran Jeffrey Combs, por la inquietante —aunque muy interesante— amoralidad de quien solo se mueve, aunque ello implique obviar las consecuencias, por pura curiosidad científica.
De ese modo, lo que parecía encaminarse hacia un tratado más de terror lovecraftiano, terminaba convertido, en las manos del debutante Stuart Gordon, en una delirante explosión de vísceras, humor gamberro y un suero verde que bien parecía tan capaz de resucitar a los muertos como de dejarnos la vajilla reluciente. Un continuo tira y afloja entre lo grotesco y lo hilarante, más enfatizado si cabe por su notable airecillo cutrongo, que funcionaba como el perfecto catalizador donde poder conectar, aun a pesar de sus no pocas carencias presupuestarias, la parte más reflexiva de su dilema moral con los desbordantes excesos del cómic pulp más underground. Los mismos excesos que seguramente disgusten a más de uno, pero que también la elevan a ese disfrutable estatus de placer culpable donde desmembramientos, desnudos gratuitos y demás fumadas se daban la mano para reanimar, una vez más —y nunca mejor dicho—, los siempre fascinantes textos de Lovecraft.
De ese modo, lo que parecía encaminarse hacia un tratado más de terror lovecraftiano, terminaba convertido, en las manos del debutante Stuart Gordon, en una delirante explosión de vísceras, humor gamberro y un suero verde que bien parecía tan capaz de resucitar a los muertos como de dejarnos la vajilla reluciente. Un continuo tira y afloja entre lo grotesco y lo hilarante, más enfatizado si cabe por su notable airecillo cutrongo, que funcionaba como el perfecto catalizador donde poder conectar, aun a pesar de sus no pocas carencias presupuestarias, la parte más reflexiva de su dilema moral con los desbordantes excesos del cómic pulp más underground. Los mismos excesos que seguramente disgusten a más de uno, pero que también la elevan a ese disfrutable estatus de placer culpable donde desmembramientos, desnudos gratuitos y demás fumadas se daban la mano para reanimar, una vez más —y nunca mejor dicho—, los siempre fascinantes textos de Lovecraft.
Valoraciones en tu crítica:
6.5 / 10
Pelicula de culto que hay que ver. Mezcla de gore y humor negro. Creo que ha envejecido bien. Lo mejor la recta final desde que reveviven al cachas este que revienta al padre de la chica cuando salta sobre la puerta, como suenan los huesos rompiéndose
Buenos personajes y el icono liquidillo verde que utliza para sus experimentos Herberts West
Buenos personajes y el icono liquidillo verde que utliza para sus experimentos Herberts West
Valoraciones en tu crítica:
10 / 10
Si la vida es una interacción química..., está claro que venceremos a la muerte inyectando un compuesto que reactive toda esta biología... Con una premisa tan sencilla como esta, adaptación de un cuento breve del gran H.P. Lovecraft, surge en los ochenta esta libérrima y descarada película de terror.
De todos los pecados que puede cometer una película de terror, el único que no puede permitirse es caer en el ridículo. “Re-Animator” con su hábil mezcla de gore, suspense, y comedia (negrísima) podía haberse hundido en esas aguas negras, pero sale indemne de esta tentación. En ningún momento existe una pretensión de hacer una obra que siente cátedra. Ajenos a cualquier pretenciosidad, se dejan llevar libres, sustentados en un guión realmente bueno, hasta hacer creíble, y sobre todo divertido (lo que es de agradecer), todo el desfile gore que durante los 95 minutos siguientes llenará la pantalla.
Los actores están en un estado de gracia absoluta; sobre todo J. Combs, que interpreta al Dr. West haciendo uno de los mejores retratos que del científico loco tenemos en toda la historia del cine (su locura está siempre en los ojos, en la pasión de sus gestos); como no podía ser menos, también está el guapo de la película (con su novia la víctima igual de atrayente) siguiendo las pautas de descerebrados que llenaron parte de la comedia americana de los años 80. Un punto y aparte merece David Gale, aquí interpretando al “malo” de la película: el Dr. Hill y que protagoniza una de las mejores secuencias de humor negro: su cuerpo decapitado entrando con toda normalidad en el Hospital y simulando la falta de cabeza con el típico busto que encontramos en cualquier facultad de medicina.
En resumen, una película inclasificable, divertida, escatológica... ¡una gozada en la que los gritos son lo único que logran decapitar las carcajadas!
De todos los pecados que puede cometer una película de terror, el único que no puede permitirse es caer en el ridículo. “Re-Animator” con su hábil mezcla de gore, suspense, y comedia (negrísima) podía haberse hundido en esas aguas negras, pero sale indemne de esta tentación. En ningún momento existe una pretensión de hacer una obra que siente cátedra. Ajenos a cualquier pretenciosidad, se dejan llevar libres, sustentados en un guión realmente bueno, hasta hacer creíble, y sobre todo divertido (lo que es de agradecer), todo el desfile gore que durante los 95 minutos siguientes llenará la pantalla.
Los actores están en un estado de gracia absoluta; sobre todo J. Combs, que interpreta al Dr. West haciendo uno de los mejores retratos que del científico loco tenemos en toda la historia del cine (su locura está siempre en los ojos, en la pasión de sus gestos); como no podía ser menos, también está el guapo de la película (con su novia la víctima igual de atrayente) siguiendo las pautas de descerebrados que llenaron parte de la comedia americana de los años 80. Un punto y aparte merece David Gale, aquí interpretando al “malo” de la película: el Dr. Hill y que protagoniza una de las mejores secuencias de humor negro: su cuerpo decapitado entrando con toda normalidad en el Hospital y simulando la falta de cabeza con el típico busto que encontramos en cualquier facultad de medicina.
En resumen, una película inclasificable, divertida, escatológica... ¡una gozada en la que los gritos son lo único que logran decapitar las carcajadas!
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Mi Opinión / Critica de Re-Animator
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