Crítica de Tan muertos como yo por BlackSwan
George no es una protagonista amable ni diseñada para caer bien. Es torpe, borde, contradictoria y bastante perdida, y precisamente por eso funciona. Su forma de estar en el mundo (y fuera de él) resulta dolorosamente reconocible. Verla crecer, equivocarse y enfrentarse a responsabilidades que no ha pedido tiene algo honesto, incluso incómodo en algunos momentos. No hay discursos grandilocuentes ni lecciones claras, solo situaciones que te dejan pensando más de lo que esperabas.
El grupo que la rodea acaba sintiéndose como una familia rara, descolocada, de esas que no eliges, pero que terminan importándote. Rube impone con silencios más que con palabras, Mason descoloca, pero aporta una ligereza muy necesaria, y el conjunto funciona gracias a interpretaciones que no parecen forzadas ni caricaturescas. Todo se siente un poco sucio, un poco imperfecto, y eso le sienta bien.
Duele que terminara tan pronto. Se nota que había recorrido por delante y que la historia merecía más tiempo para respirar. La película posterior intenta cerrar algo que ya estaba medio roto y se queda corta, sin alma. Aun así, lo que quedó sigue teniendo peso. No es una serie cómoda ni redonda, pero tiene personalidad, y eso hoy en día ya es decir mucho.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios