He visto la serie completa y mi opinión no ha cambiado. Desde el primer episodio hasta el último, no logra capturar la chispa ingeniosa ni los diálogos rápidos que hicieron tan adictiva a la original. En vez de eso, te lanza dramas exagerados: fusiones de despachos, traumas familiares, explosiones (sí, explosiones) y padres al borde de la muerte.
El mayor problema es la falta de química entre los personajes. Y aunque me cae bien Amell, no encaja en el papel de Ted Black. No tiene el carisma arrogante de Harvey Specter ni el aire de héroe que le vimos en Arrow. El personaje se queda plano.
La idea de trasladar la historia al mundo del derecho del espectáculo en Hollywood sonaba bien, pero en pantalla resulta forzada y poco natural, como si intentaran darle un toque glamuroso sin saber cómo.
Esperaba una serie que me enganchara, pero me encontré con un drama que se toma demasiado en serio a sí mismo y se pierde en el camino. No me sorprende que la terminaran cancelando. No la recomiendo a los fans de Suits.
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