Redactada: 2025-03-22
Remake de la saga romántica protagonizada por Romy Schneider, esta serie era de una calidad visual impecable, con un vestuario y unos decorados imponentes pero sublimes. El guión es claramente más adulto y mucho menos romántico sobre el deber de soberanía de un Estado, con asuntos familiares que desdibujan los deseos naturales de uno frente al deber político-militar del otro. En cuanto al reparto, Dominique Devenport y Jannik Schümann forman este dúo real, una vez más alejado de la grandilocuencia poética de los originales, dinámico, sincero y que regala escenas extremadamente creíbles ante la cámara. En el plano secundario, todos los miembros de la familia son la representación exacta de la monarquía de la equivalencia renacentista, en la que los mayores estaban a caballo entre los procedimientos, poco aficionados a las novedades que pudieran, no perturbar el inicio del reinado del nuevo soberano, pero sí el desarrollo de sus propias vidas. Las historias secundarias con una prostituta alabada por Sissi, las duras negociaciones con Napoleón 3 sobre sus avances militares en Europa, todo ello se suma a la imagen general de la vida en una época que ahora, o casi, hace tiempo que desapareció. La fotografía sigue siendo, técnicamente hablando, el aspecto más logrado de la película, con una iluminación impresionante y planos fluidos, reposados y dinámicos. Así que es imposible no querer comparar las 2 épocas de 2 obras, tanto que es el mismo programa, pero mostrado de una forma tan moderna que está claro.

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