Me gustó que ninguno de los dos se transformara por completo “por amor”. Hay aprendizaje, sí, pero no cambios forzados ni giros dramáticos innecesarios. Eso le da cierta madurez que no siempre se encuentra en este tipo de historias.
Los diálogos son, para mí, lo mejor. Inteligentes, con momentos divertidos y otros más profundos, y con ese trasfondo del mundo de la publicidad que me tocó de cerca cuando estudiaba Diseño Gráfico. Entender cómo se construye un anuncio y el papel de “los creativos” fue un detalle que disfruté especialmente.
La actuación es sólida en general, aunque Itoh Misaki a veces me resultó algo rígida. Aun así, el conjunto funciona, y Kame aporta una naturalidad que equilibra bastante la balanza. La música no es de mi estilo, pero acompaña bien, y visualmente tiene escenas que se me quedaron grabadas mucho después de terminarla.
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