Redactada: 2026-06-04
Este mundo no me hará mala persona me gustó algo menos por su historia general, pero Por cuatro perras vuelve a los orígenes, a darte justo donde más duele como ya hizo Cortar por la línea de puntos, aunque aquella aún sigue doliendo y no se supera, pero esta le anda muy cerca. Tan sólo ocho capítulos entre 30 y 40 minutos, aunque el último es un poquito más largo, que parecen ligeros, una serie de animación para pasar un rato entretenido, pero se te quedan dentro y te dejan mirando a la pantalla con un nudo en la garganta.

Las dos historias principales están protagonizadas por dos amigos del grupo, un caso de deudas que se va complicando cada vez más y uno de violencia de género, pero eso no es más que el principio y en torno a lo que gira todo lo demás. Porque entre referencias a la cultura pop, a las demás series de Netflix o de otras plataformas y un humor ácido e irreverente, además de una banda sonora de lo más potente, van apareciendo las cicatrices que llevamos todos dentro y de las que no es nada fácil hablar.

Para Zerocalcare, y a pesar de que no siempre se ha dado cuenta él mismo ni siempre sabe demostrarlo como es debido, sus amigos lo son todo, pero también son personas de cuarenta años que no siempre saben expresarse, que tienen miedo de abrirse en canal incluso ante las personas que más quieren por si piensan que son unos fracasados, porque no saben ser felices. Porque a pesar de compartir una grandísima amistad y apoyarse cuando más lo necesitan, hay ocasiones en las que los caminos se separan porque así es la vida, porque cada uno está en un punto y cada uno carga con su propia bolsa, y nunca podemos saber cuánto pesan las de los demás porque demasiado tenemos a veces con soportar la nuestra propia.

Zero y su inseparable Armadillo nos hacen navegar por relaciones tóxicas, ansiedad social, esas expectativas que tenemos miedo de no cumplir y que muy a menudo nos ponemos nosotros mismos más que los demás, las decisiones que tomamos y también las que no, y que nos hacen preguntarnos de qué nos arrepentimos más, los grupitos que ha habido y siempre habrá, porque al final la sociedad es así y desde bien jóvenes nos obligan a elegir una personalidad, un lugar, una comunidad... Pero también por la violencia que nos rodea de mil maneras, y lo peor de todo es vivir en un lugar donde hay más de un Malgenio y comprender el miedo que eso provoca, la destrucción que van dejando a su paso, el echarte a temblar cuando los ves aparecer por la otra esquina y creer que si te cambias de acera estarás un poquito más a salvo, y también conocer muy de cerca el dolor de Esmeralda.

Y justo por eso, porque es algo real, porque trata de la vida misma, porque nos lanza las verdades a la cara y no nos da tiempo a esquivarlas, estas series duelen tanto y se quedan contigo incluso tiempo después, porque es como si en la pantalla del televisor, en lugar de una serie de animación, de pronto apareciera un espejo, pero uno que muestra todas tus inseguridades, tus miedos y cada parte rota que hay dentro de ti. Pero también te abraza y te calma un poquito, lo justo para volver a levantarte y seguir plantándole cara a la vida.

Pero lo más importante es que nunca nunca dejemos de ir a por un 'helao' con los nuestros. O con nuestro niño interior.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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Complejidad
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Sentimiento
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Duracion
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Credibilidad
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Fotografía
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Dirección
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Valoraciones en tu crítica:

Comentarios

PTG 111
Comentario de Sandris hace 2 meses
Gallina de piel con esta crítica, soy todo lágrimas.
PTG 111
Comentario de Obscuritas hace 2 meses
@Sandris

¿Vamos a por un helao? Y te estrujo toda. Tú sí que escribes precioso, soy tu fan.
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