Luffy tiene todos los ingredientes para ser cargante, pesado, cansino... Y en absoluto, es contagioso. Y eso te sitúa en el mismo punto que a los propios personajes de la serie. Te arranca de la silla y te mete a la tripulación. Me parece muy difícil de conseguir y más en un mundo tan hiperbólico como el que necesariamente surge de la adaptación de un manga.
Todo lo que tiene que funcionar funciona. Funciona la química entre los protagonistas, funcionan los bosses enemigos, funciona la música, la ambientación. Hasta las cosas que inicialmente me sacaban (los caracoles, ufff) acabas encajándolos dónde tocan.
No se hasta qué punto los seguidores del producto original estarán contentos como adaptación. A mi, como serie de entretenimiento, me ha ganado por completo.
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios