Crítica de La maldición de Widow's Bay por MargaeryTyrell
La serie funciona a dos velocidades: por un lado, cada capítulo está dedicado a poner freno a las múltiples plagas de la isla: niebla que hace desaparecer a la gente, hoteles donde ocurrieron tragedias, asesinos en serie locales, etc. En ese sentido, la serie funciona como un homenaje constante al cine de terror; se reinventa en cada capítulo para honrar un monstruo o un género: el slasher, el horror folk, la película de desastres naturales... Si eres un fan del cine de terror, te encantará, porque enseguida empezarás a reconocer planos, secuencias y referencias a todo.
Al mismo tiempo, la serie tiene un argumento propio: la explicación de cómo se fundó la colonia de Widow's Bay y cuál es el origen de todos sus males. En esta línea, se acerca a series como 'Perdidos' o 'From', con misterios intrincados y un universo propio muy rico, lleno de linajes, confabulaciones y medias verdades.
Puntea, además, toda la historia, un cierto humor muy tontorrón que la aligera y descarga de tanta gravedad. Se nota mucho que su creadora, Katie Dipold, viene de hacer la —ahora sí, 100%— comedia 'Parks and recreations'. La serie viene a ser lo mismo: "¿cómo es un organismo de gestión local..." con el giro de "...que se asienta sobre la boca del infierno?".
La disfrutarán mucho los fans del terror, aunque es mejor cuando referencia otras obras que cuando intenta construir algo propio. Para que os hagáis una idea, es más coherente y tiene menos cachondeo que cualquiera de los 'American horror' de Ryan Murphy; a la vez, es menos grave y espeluznante que cualquiera de las de Mike Flanagan ('Misa de medianoche', 'La caída de la casa Usher', 'La maldició de Hill House' y 'La maldición de Bly Manor').
Muy disfrutable para esta época del año. Para mí, un ocho.
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