Crítica de La casa del dragón por BlackSwan
La primera temporada funciona muy bien en ese sentido. Hay momentos en los que apenas se habla y, aun así, entiendes perfectamente lo que se está rompiendo por dentro. Ese tipo de narrativa me parece valiente. No todo es dragones y fuego; es orgullo, ambición, heridas mal cerradas.
La segunda temporada me dejó con una sensación más contenida, como si estuviera preparando el tablero para algo mayor. Aemond impone sin necesidad de exageraciones, frío y calculador. Rhaenyra, en cambio, muestra una aparente fragilidad que me desconcierta y me intriga a partes iguales. Daemon queda algo desdibujado, y eso me sabe a poco, porque es un personaje con fuerza suficiente para sostener tramas enteras.
Sigo con ganas de ver hacia dónde va todo. No por el espectáculo, sino por las decisiones. Ahí es donde realmente se juega la partida.
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