Crítica de Chespirito: Sin querer queriendo por MagreoSutil
Todos estos aspectos están endulzados para vender una imagen de genio incomprendido al que las hadas ayudan milagrosamente, poniendo todo a su favor cada vez que toma una decisión creativa o empresarial.
Por mucho que intenten obviarlo, en México es sabido que Bolaño tenía mano de hierro y no dudaba en cortar cabezas a su paso, hundiendo carreras y vetando profesionales a su antojo. Ríete tú de José Luis Moreno .
También pinta de santa a su mujer, que comprendía y perdonaba cada infidelidad , y que, pobrecita, lo pasó muy mal cuando este la abandonó dejándola con un buen puñado de hijos . Aún con esto, que nadie dude de lo buen padre que fue, aunque se pasease con su amante delante de sus hijos, humillando un poquillo a su mujer , es que el pobrecito lo hacía sin querer queriendo.
La serie también cuenta con un villano, Villagrán, mas conocido como Kiko, al que pinta como un hijo caprichoso lleno de celos y envidia, que le apuñala cual Bruto a César, con la ayuda de don Ramón, otro desagradecido que le traiciona, mientras él queda callado en silencio cuando le ve partir . O eso quieren que creamos.
También el realizador de la serie la toma con el pobre chavo, solo por ponerle los cuernos con su mujer delante de todo el equipo técnico y el reparto. Y es que son bien sensibles estos directores de televisión.
Por lo demás la serie está entretenida hasta el cuarto capítulo, mientras explica como se creaban los platós del chavo del 8 o el Chapulín colorado, y como se concretaban sus repartos. También capta con ternura y cierta ingenuidad lo que acontecía en México en aquel periodo de tiempo, donde la televisión aún era el opio del pueblo.
Una buena producción y unos actores que bordan tanto los personajes como las personas reales que los interpretaban.
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