Redactada: 2025-01-18
He visto el trailer de esta película creo que tres veces en el cine y las tres veces se me ha puesto un nudo en la garganta y se me han llenado los ojos de lágrimas. Así que hoy cuando he ido al cine a verla he ido bien preparada con paquetes de pañuelos, creyendo que lloraría a mares, y resulta que... No. Eso no quiere decir que no me haya gustado o que no me haya emocionado, pero ese punto concreto me ha sorprendido bastante, supongo que iba con demasiadas expectativas en ese sentido.

Vivir el momento nos cuenta la historia de Tobias y Almut, su relación y cómo todo cambia cuando a ella le diagnostican cáncer. Pero lo cuenta de una manera peculiar, con una narración no lineal que la verdad es que al principio me ha sacado bastante de la historia, pero luego me he ido acostumbrando. Pero desde luego no es la manera más habitual de contar una historia de amor con drama de por medio, lo que viene siendo un drama romántico.

Creo que esa narración ha sido la culpable de que sí, me emocione, pero no lo suficiente, porque no es la típica historia de chico conoce a chica, vamos viendo cómo florece el amor, las distintas etapas, la mala noticia, cómo lo afrontan juntos... Es decir, sí, pero alternando escenas dramáticas con escenas románticas con otras incluso divertidas... Es una montaña rusa de emociones que siento que no te permite sentirlas todas como se debería, en cada momento lo que toca, en cada etapa lo que corresponde. Como ya he dicho, te vas acostumbrando a esos saltos, incluso en una misma escena completa te cuelan otras de otro momento, porque la escena de la portada de la película, por el pelo de Almut, diría que es del comienzo de la relación, pero la cuelan en otro momento como si fuera de esa época.

Es una historia muy bonita, y si conoces o has conocido a alguien con alguna enfermedad tan dura, es fácil que te llegue más, pero me ha faltado algo. Supongo que es porque está muy vista, es un topicazo tras otro, no muestra nada original más allá de la forma de contar la historia, pero esa historia no es nueva. Y tantos saltos no dan lugar a conocer realmente a los personajes, te los presentan ya juntos, luego por separado, luego con la hija ya crecida, luego cuando se conocen... Se agradece el intento de hacer algo diferente, pero creo que no le ha venido bien a la película, y al final sabemos más bien poco de los personajes, sobre todo de Tobias, ya que de Almut nos cuentan y nos muestran bastante más, pero no es suficiente.

Pero lo que más me ha chocado ha sido la escena de la pista de patinaje. Cuando ha empezado me he emocionado, me ha parecido preciosa, pero después me ha dejado completamente fría. Es decir, entiendo la metáfora, digamos, cuando le dice adiós a la hija y ella dice "adiós, mami", está claro que sí, es la despedida, LA despedida pero la escena es rarísima, porque al margen de esa metáfora, o como lo queráis llamar, no tiene sentido la manera en que ocurre, como si ya no se fueran a ver más o como si en ese preciso momento fuera a cruzar al otro lado o qué sé yo. No sé, como final, como despedida no me ha gustado.

Eso sí, es innegable que Florence Pugh y Andrew Garfield están preciosos y encantadores los dos, pero sobre todo que tienen una química increíble. Y justo por eso la película funciona, por ellos dos, sino seguramente pasaría sin pena ni gloria o quedaría en película de domingo por la tarde.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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