Crítica de Top Gun: Ídolos del aire por gjulo
Y funciona porque Tony Scott sabe lo que hace. Hay talento detrás de la cámara, y eso se nota sobre todo en las escenas de vuelo, que siguen siendo espectaculares y muy disfrutables. Todo tiene un aire muy estilizado, muy cuidado, como si cada plano estuviera pensado para impactar. Es un “clip” de una hora y media donde todo es bonito, limpio y atractivo, pero sin caer del todo en lo superficial.
También ayuda mucho el reparto. Tom Cruise está perfecto como Maverick, con ese punto de arrogancia y carisma que hace que el personaje funcione. A su lado, Kelly McGillis cumple en un papel más típico, quizá algo limitado, pero que encaja dentro de la historia. Y luego están Val Kilmer, Meg Ryan o Tim Robbins, que completan un reparto que con el tiempo se ha vuelto muy reconocible.
La música es otro punto clave. Es imposible no dejarse llevar cuando suenan temas como “Take My Breath Away” o “Danger Zone”. La banda sonora no solo acompaña, sino que forma parte de la identidad del largometraje y de lo que lo hace tan recordado.
Al final, más allá de sus fallos, “Top Gun” tiene algo que conecta. Es una película que marcó a toda una generación, con una energía muy concreta y un estilo que sigue teniendo encanto hoy en día. Puede que no sea perfecta, pero es de esas que, por una razón u otra, siempre apetece volver a ver.
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