Crítica de The Seven Deadly Sins: La maldición de la luz por Obscuritas
Cuando todo parecía ya estar tranquilo e ir bien y permitir a todos descansar tras la victoria, llegan las consecuencias de sus actos, como suele ocurrir. Y es que, justo a la vez que está ocurriendo todo, casualidades de la vida, King nos menciona a otro rey hada del que no sabíamos nada, como si de la nada se acabara de acordar de él justo cuando, en otra parte del mundo, la está liando. Y es que los siete pecados capitales serán los buenos, a pesar de todo, pero no todo el mundo está contento o de acuerdo con las decisiones que toman. Y si en la última temporada de la serie se tuvieron que enfrentar al rey demonio, también conocido como el padre de Meliodas, aquí era de esperar que tras los actos que se están llevando a cabo estuviera la deidad suprema, también conocida como la madre de Elizabeth, es decir, la suegra de Meliodas, no me extraña que tengan esa relación tan tensa. Y es que es la otra culpable de las respectivas maldiciones que pesaban sobre Meliodas y Elizabeth, y una de las más interesadas en la guerra santa, ya que por lo visto literalmente el rey demonio y ella fueron para eso.
Lo más tremendo de todo es que, cosas que salían en la intro de la última temporada de la serie y que no llegaron a salir en los capítulos por falta de tiempo o por el motivo que fuera, aquí sí tienen lugar. El acontecimiento más importante es, por supuesto, la boda de King y Diane, aunque lo más tremendo es que dicen que Meliodas y Elizabeth están de luna de miel y resulta que hasta el final no se casan, pero bueno. Lo que me ha dolido es ver que ni en eventos así consiguen estar todos juntos, no hay manera con ellos.
Refuerza aún más la sensación de que se quedaron sin tiempo o sin capítulos en la serie el hecho de que esta película saliera pocos meses después de que la serie terminara, así que está claro que es el final de la serie, está pensada de esa manera, o eso es lo que parece. Tenemos recuerdos, presentaciones de nuevo por si a alguien se le ha olvidado ya quién es quién, cosas que se quedaron por el camino, reencuentros, reconciliaciones y personajes nuevos, además de conocer a alguno que es importante pero que aún no había llegado a salir.
No le llega ni a la suela de los zapatos a la serie, pero teniendo en cuenta el bajón que pegó en la última temporada, y más aún ya de cara al final, no se nota tanto esa diferencia y no pierde tanto en la comparación. Lo más interesante de todo es ese personaje viejo pero nuevo que aparece, que era bastante evidente o predecible que todo fuera cosa suya, o al menos de alguien más. Por lo demás, es bastante innecesaria, tan sólo completa ciertas tramas y une con el salto temporal que hubo al final de la serie, que a su vez es donde nos encontramos en las dos siguientes películas. En cuanto a la animación, sigue siendo la misma que últimamente, y la banda sonora no cambia, sobre todo la canción principal.
Sólo se la puedo recomendar a quienes hayan visto y disfrutado de la serie como un remate para algunas partes pero con poca cosa relevante, sobre todo por lo rápido que han despachado a la deidad suprema en comparación con lo que tardaron en derrotar al rey demonio.
No esperaba nada maravilloso ni ningún peliculón y no lo es, de hecho da la sensación de ser un arco de la serie que sacaron unos meses después para terminarla, como unos cuatro capítulos pero seguidos. Entretenida sin más, algo menos de hora y media de volver a ver a estos personajes tan peculiares que se hacen querer a pesar de todo.
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