Crítica de The Mandalorian and Grogu por MrPenguin
En ese sentido, la relación entre Mando y Grogu vuelve a reafirmarse como el auténtico motor de todo su universo, solo que en esta ocasión, y aprovechando las posibilidades ofrecidas por el formato extendido, con incluso más peso de lo habitual. Nuestro pequeño Grogulín, aparte de seguir ejerciendo como el acompañante más adorable de la galaxia, comienza a demostrar un papel mucho más activo durante las misiones, estrechando así lazos con Mando y permitiendo que la película, al margen de sus momentos más tensos y frenéticos, pueda adoptar un tono más tierno y familiar, siempre sustentado sobre ese vínculo paternofilial tan característico de la saga, con el que seguir construyendo su historia. ¿Que se podría haber contado lo mismo e incluso mejor en otra temporada? Posiblemente, pero si algo de especial tiene esta película, más allá de al bebé orejas picudas, es precisamente la sensación de seguir conociendo a unos personajes que aún hoy, y pese a todas las aventuras vividas, tienen tanto que contar. Si volveremos a verlos o no en nuevos proyectos es algo que solo el tiempo nos dirá, pero lo visto aquí, en lo que podríamos considerar como el final de una etapa, supone ya un regalo para todos aquellos niños que una vez fuimos, para los que aún albergamos en nuestro interior y para esos muchos llamados a descubrir, algún día, tan apasionante universo.
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