A este viaje se les une un joven monje, amigo de la infancia de Nat, que va de peregrinación a un templo.
Se podría calificar la película como una road movie con algo de terror, ya que la mayoría del tiempo lo pasan viajando en coche, con la compañía de un espíritu que los acompaña durante el viaje.
Escasos sustos, poca tensión y un final que deja un poco que desear, hacen de esta película una más del género, que se deja ver para pasar el rato.
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