Crítica de Que baje Dios y lo vea por Mithos2018
La trama sigue a un monasterio que atraviesa malos momentos financieros. Sus miembros ven una única salida: ganar la Champions Clerum, que viene siendo la Champions de los equipos religiosos, vamos.
Lo mejor:
• Sin duda, el reparto. Contamos con Karra Elejalde, el más carismático, que se mueve muy bien en este estilo. Luego está El Langui, que siempre es un fenómeno para la comedia y el rap, y cae simpático. Alain Hernández, como Salvador, aporta una visión más actual, juvenil y de libertad al monasterio. Macarena García, aunque le toca el papel romántico, junto a Joel Bosqued, muy del estilo Fuga de cerebros u Ocho apellidos vascos.
• Es entretenida para ver con amigos (y es que, por un amigo, lo que sea, aunque tenga un gusto peculiar). No es muy larga ni se hace pesada; tiene el metraje justo. Quizá la parte intermedia se hace un poco densa hasta la llegada al Vaticano, la Santa Sede en Roma.
Lo peor:
• No aporta nada fresco o diferencial. Quizá ese intento de juntar dos cosas o pilares sagrados (podríamos decir dos religiones: la del fútbol y la católica apostólica romana), pero vamos, que no van muy lejos.
• El director intenta imprimir ciertos mensajes y apelar a la amistad, pero no tiene la suficiente fe y le acaba faltando también cojones para ir más allá en el humor, que se torna previsible y no lo suficientemente gamberro, a mi parecer.
• Los personajes son muy clichés; su desarrollo es lo de menos. No termina de profundizar, se queda todo muy superficial, sin llegar a la relevancia que pueden tener, por ejemplo, los de Campeones.
Yo me lo he pasado bien, pero reconozco que, como película, no es la gran cosa; más bien es un pecado culpable. Si te gusta el cine patrio, adelante. Si no, el título ya lo dice: que baje Dios y lo vea.
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