Por si fuera poco, el resto de personajes tampoco se salvan de la quema, ya que a la mayoría nos los introducen con una serie de rasgos muy bien definidos para luego hacerlos actuar de manera totalmente opuesta. Mención especial merece el personaje del niño autista, el cual solo es autista durante dos minutos de metraje y luego se vuelve un motherfucker sin problemas para relacionarse, ni para patear traseros ni para ná. El puto amo el chaval. Sin embargo, si hay algo que de verdad me ha terminado de sacar totalmente de la película es el desconcertante toque cómico que acompaña a todo el metraje, creando numerosas situaciones que parecen más propias de una parodia al estilo 'Scary Movie' que de un blockbuster de acción. En resumidas cuentas, un producto mediocre tirando a malo dentro de su género y un completo despropósito dentro de la franquicia Predator.
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